La incapacidad de no hacer nada.
- SUCIA RATA

- 8 nov 2023
- 2 min de lectura

“El tiempo es un campo de batalla infinito.
Hay millones y millones de engranajes que se entrelazan”.
DARK
Time is Money, repetía incansable nuestro profesor de sociología, Germán Farrieta. Citando a Benjamin Franklin, nos advertía sobre concebir al tiempo como un recurso escaso e invaluable. En mi juventud, pensaba ingenuamente que exageraba. No era consciente de que el tiempo es una frenética carrera moderna por alcanzar el éxito. Al igual que cualquier recurso natural, el tiempo no se renueva ni se recupera. La presión de exprimir cada segundo se ha exacerbado, incluso en momentos de descanso.
La pandemia de Covid-19 intensificó ese afán de aprovechamiento. En el encierro, las personas emprendían inusuales proyectos personales. Pero el agotamiento no tardó en llegar. Los gurúes del desarrollo personal lo consideraban una oportunidad para adquirir hábitos productivos. Poco a poco, olvidamos la capacidad de no hacer nada, llenando cada instante para sentirnos realizados.
Hoy nos cuesta concebir el tiempo libre de actividad. La contemplación y la lentitud las cambiamos por la velocidad, la inmediatez y la ambición. El confinamiento y el trabajo remoto alienaron nuestra mente de nuestro cuerpo. Incluso perdimos la capacidad de socializar en persona. Condenados a la dictadura de la hiperconexión digital, nos despojaron del contacto humano real. Nos es difícil ser nosotros mismos, adoptando avatares virtuales como identidad.
Tocar, recuerdo tocar Las fotos llegaron con tacto Un pintor en mi mente Dime lo que ves Un turista en un sueño Un visitante parece Una canción medio olvidada ¿Dónde pertenezco? Dime lo que ves Necesito algo más
Daft Punk

Rescatar la quietud se vuelve indispensable ante esta compulsión productivista. Necesitamos tiempo sin la presión de monetizar cada segundo. Recostarnos sin hacer nada, mirar el cielo, abrazar a otro, quizás nos permita reconectar mente y cuerpo, para recuperar la esperanza en esta era de ansiedad. Como dijo Junichiro Tanizaki, encomiemos “la belleza de las cosas que llevan el tiempo encima”.




Hola Rafa:
Tienes mucha razón. Hoy en día nadie descansa so pena de dejar de ser productivos al 100%, ni siquiera cuando se pasa "tiempo en familia" porque alguno no suelta su móvil al menos para mirar noticias so pretexto de no estar al día con lo que pasa en el mundo, dejando de lado el microcosmos que realmente importa.
Un abrazo.
La sociedad del cansancio, nos perdemos persiguiendo sueños ajenos, todo se limita en vivir para pagar cuentas.