top of page

De presentes distópicos a futuros utópicos.

  • Foto del escritor: SUCIA RATA
    SUCIA RATA
  • 7 dic 2023
  • 4 min de lectura

¿No hay alternativa?




"Todo el mundo me dice cómo se supone que debe ir mi historia. Lo siento, estoy

haciendo lo mío".

Miles Morales, Spider-Man: Across The Spider-Verse


Esta pregunta me asedia con bastante frecuencia. Al pensar en una posibilidad de alternancia, me remito a Mark Fisher, un reconocido crítico cultural y teórico político. Él argumenta que la sensación de no tener alternativa es una ilusión creada por el sistema capitalista. En esa búsqueda incesante por develar la verdad, Fisher plantea que es necesario cuestionar y desmantelar las estructuras opresivas que limitan nuestras opciones y así lograr encontrar alternativas (Fisher, 2021). Lamentablemente, en ese arduo trabajo, Fisher decide quitarse la vida.


En consecuencia, nos quedamos con interrogantes sobre su visión y su lucha contra las estructuras opresivas, ya que su muerte impide que podamos conocer a fondo sus ideas y propuestas para encontrar alternativas al sistema capitalista. Sin embargo, su legado nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuestionar y desafiar las estructuras existentes para buscar una sociedad más justa y equitativa. En este trabajo, la búsqueda incesante de una alternativa me ha llevado a cometer diferentes errores en la vida. Estos errores han sido dolorosos, pero también han sido oportunidades para aprender. Siento constantemente que he creído en causas perdidas, donde otras personas han abandonado la esperanza, sintiendo que me habita un vacío inconmensurable, como si todo fuese parte de un sueño perdido.


La sensación de esta desesperanza es constante. Al despertar, me pregunto cómo lograr dejar de preocuparme por las cosas rutinarias, como pagar las deudas, tener cierta estabilidad laboral y emocional, tener una vida equilibrada y satisfactoria. Esto me lleva a reflexionar sobre la ilusión creada por el sistema capitalista, que nos hace creer que encontrar la felicidad está ligado únicamente al éxito económico y el estatus social. En esta sociedad, es abrumador experimentar la ansiedad y la preocupación permanente por tener empleos de mierda, temporales y denigrantes, que se combinan con una creciente frustración de no poder sentirse parte de un lugar donde la vida se desenvuelve en necro-sociedades de muertos vivientes, una existencia caníbal donde la condena parece estar con vida.


Esta realidad descrita no es lejana de la experiencia de muchos individuos en la sociedad contemporánea, donde la distopía ocupa un lugar fundamental en el imaginario colectivo de la humanidad. El ciberpunk, como subgénero de la ciencia ficción, nos recrea estas sociedades apocalípticas, criminales, desesperantes, con un alto grado de fijación por el desarrollo tecnocientífico, donde las máquinas determinan de alguna manera la existencia de los seres humanos. En estas sociedades ciberpunk, la tecnología ha avanzado de tal punto que se ha convertido en una herramienta de control y opresión, donde las personas son constantemente vigiladas y manipuladas por sistemas de inteligencia artificial. La desigualdad social es abrumadora, con una élite privilegiada que domina y explota a las personas más desfavorecidas.


Un claro ejemplo de estas sociedades distópicas lo podemos encontrar en la influyente película Ghost in the Shell, donde se presenta un futuro sombrío dominado por la tecnología, la inteligencia artificial y la fusión entre humanos y máquinas. La protagonista, la Mayor Motoko Kusanagi, es una mujer cyborg que lucha por recuperar su humanidad en un mundo cada vez más deshumanizado por la tecnología. Esta obra plantea profundas preguntas sobre la naturaleza de la conciencia y la identidad en un contexto post-humano.


Ideas similares sobre la integración humano-tecnológica aparecen en series como Cyberpunk Edgerunners, afirmando que esta sigue siendo una temática urgente en la cultura contemporánea. En este sentido, la teórica feminista Donna Haraway exploró el concepto del cyborg como una entidad que desdibuja las fronteras entre humanos y tecnología, desafiando nociones tradicionales sobre género, raza y clase. Para Haraway, las identidades cyborg pueden servir para superar dicotomías opresivas sobre lo natural y lo artificial, apuntando a formas emergentes de subjetividad en un mundo cada vez más tecnológico e híbrido (Haraway, 1983).


Estos escenarios nos recrean presentes sin alternativa, por lo que he llegado a la conclusión de que la resistencia sin alternativa es consecuente con mantener las estructuras de dominación vigentes y perpetúa la ilusión de que se están realizando cambios significativos. Los rebeldes en la recreación ciberpunk pueden utilizar las mismas herramientas del sistema para luchar contra él, pero al no tener una visión clara de un futuro alternativo, su lucha se convierte en un ciclo interminable de resistencia sin progreso real. Del mismo modo, cuando los políticos prometen cambios al interior del gobierno, pero no presentan alternativas concretas, solo están manteniendo las estructuras de poder existentes y evitando un verdadero cambio transformador.


Entonces nos seguimos preguntando, ¿hay alternativa? A pesar de la desesperanza y de mi humor negro, sarcástico de un presente apocalíptico, distópico, sin sentido, puedo decir que podría existir, pero hay que continuar en el proceso de transformación y buscar nuevas formas de organización y participación ciudadana. Es necesario reconocer que el cambio real no vendrá únicamente desde el gobierno, sino que debe ser impulsado por la sociedad en su conjunto. Esto implica educarnos, informarnos y movilizarnos para exigir cambios en las políticas y prácticas que perpetúan las desigualdades y la injusticia. Además, debemos fomentar la solidaridad y la colaboración para construir un frente común que pueda enfrentar los desafíos y obstáculos que se presenten en el camino hacia un futuro más justo y sostenible.




Pasar de la distopía a la utopía es urgente ante la desesperanza habitada. La ciencia ficción nos permite recrear la posibilidad de imaginar futuros utópicos que nos devuelven la esperanza y la fe en un mundo mejor. Pasar del ciberpunk distópico a propuestas postcapitalistas que nos mantenga con esperanza es posible si nos comprometemos a transformar nuestra realidad presente. Para lograr esta transformación, es primordial que nos demos a la tarea de crear organizaciones nuevas y diferentes a las estructuras partidarias, sindicales y de movimientos sociales tradicionales. Esto no será tarea fácil, pero los dispositivos tecnológicos, las nuevas formas de encuentro digital en la educación, la participación y la deliberación pueden ser herramientas claves para lograrlo.


La ciencia ficción nos brinda la oportunidad de imaginar y visualizar cómo sería ese mundo utópico al que aspiramos. Nos invita a soñar y a buscar alternativas al sistema actual, inspirándonos y motivándonos para seguir adelante en la construcción de un futuro mejor. Las próximas entregas de "Presentes distópicos y futuros utópicos" estarán acompañadas de literatura, ciencia ficción, música, cine y tecnologías. De esta manera, podremos encontrar posibles alternativas para lograr salir de este momento distópico que nubla cualquier posibilidad de existencia.

Comentarios


bottom of page